Hasta una vivienda ubicada en el barrio Ospina Pérez de la Ciudadela Atalaya, lugar al que llegó un grupo especial de la Policía Nacional para materializar la captura de un integrante de Los Pelusos y dejarlo a disposición del ente acusador.

Wílmer Guerrero Rincón, conocido en el mundo del crimen como ‘Japonés’ y señalado segundo cabecilla del Grupo Armado Organizado ‘Los Pelusos’.

«Japonés» sería el presunto responsable del homicidio colectivo de nueve personas, registrado en El Tarra (Norte de Santander) en 2018. Entre las víctimas figura el líder comunal y coordinador del comité veredal Ascamcat, Frederman Quintero Ramírez, y cuatro excombatientes de las extintas Farc.

Cuenta con una trayectoria criminal de 12 años en ‘Los Pelusos’ y, según la información recaudada, actualmente tenía bajo su control a 170 integrantes con injerencia criminal en la región del Catatumbo, a quienes les daba instrucciones en materia de combate y manejo de explosivos.

Dentro de su recorrido delictivo, también habría liderado en el pasado el esquema de seguridad del abatido cabecilla de ‘Los Pelusos’, conocido como ‘Megateo’, y se desempeñó como cabecilla de comisión armada, con injerencia en el municipio de Sardinata, donde se encargaba de custodiar el corredor de movilidad para el paso de estupefacientes hacia Venezuela y de coordinar acciones terroristas contra la Fuerza Pública.

Las investigaciones lo señalan, igualmente, como uno de los presuntos responsables de organizar y ejecutar el constreñimiento armado realizado por ‘Los Pelusos’ desde el 5 hasta el 21 de febrero de 2020, cuando se registraron más de diez acciones terroristas que afectaron el transporte, educación, salud y actividades comerciales en el Catatumbo.

Se logró determinar que en los últimos días ‘Japonés’ y el cabecilla principal de ‘Los Pelusos’, conocido como ‘Cóndor’, sostuvieron una reunión con narcotraficantes del nororiente del país, donde pactaron el intercambio de clorhidrato de cocaína por armamento, que sería utilizado para robustecer su capacidad criminal.

Posterior a esto, estos cabecillas habrían ordenado ocultar las armas, mientras su componente criminal reclutaba nuevos integrantes para fortalecer sus comisiones armadas. Incluso, el pasado 20 de junio la Policía Nacional les incautó abundante material bélico en un depósito ilegal ubicado en zona rural del municipio de Sardinata.

Wílmer, debe responder ante las autoridades judiciales por los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidio agravado, secuestro agravado; fabricación, tráfico y porte de armas, municiones de uso restringido de uso privativo de las fuerzas armadas; utilización ilegal de uniformes e insignias y desplazamiento forzado.