El caso se registró en el municipio de Mutiscua, en Norte de Santander, donde dos hombres fueron capturados por estar, supuestamente, relacionados con unos disparos y el porte de una pistola 9 milímetros, informó la Policía.

Sin embargo, al avanzar con las primeras pesquisas, la Fiscalía no encontró motivos para mantener detenido a uno de los sospechosos y al otro, que ya tiene prisión domiciliaria y brazalete del Inpec, se le vinculó a la nueva investigación y fue enviado a su casa.

Entonces: si hubo disparos y el porte de un arma: ¿por qué los dos implicados fueron enviados a continuar con su cotidianidad sin inconvenientes?

La respuesta estaría, para miembros de la Fiscalía, en la manera cómo se dieron los hechos: “solo uno de los dos hombres fue señalado, por los testigos, de disparar el arma. El otro, por su parte, solo recibió el arma y la botó. Este último no tiene nada que ver con los disparos y el porte”.

Sin embargo, el que fue señalado de disparar también fue enviado, por ahora, a su casa, donde está cumpliendo, por otro caso, con una medida de prisión domiciliaria por el delito de porte de arma o munición.

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Según fuentes de la Fiscalía, se decidió enviar a este último a su domicilio porque ya tiene una medida de aseguramiento y porque tiene arraigo en el municipio.

Pese a lo narrado por el ente acusador, los hechos relatados por fuentes de la Policía tienen otros matices: “Hubo una llamada, vía telefónica, reportando que los implicados estaban disparando e intimidando con una pistola”.

Al llegar, los policías observan que “los sospechosos corren hacia una casa. De camino, botaron un arma. Ingresaron a la casa y cerraron la puerta. Un testigo confirmó que ellos eran los relacionados con el caso”.

En la versión de la Policía, los hombres habrían ingresado a la casa sin permiso y “ahí fue cuando los capturaron”.

De hecho, “uno de ellos tenía detención domiciliaria, con brazalete del Inpec. Se le hallaron antecedentes. Todo el proceso fue legal. Se hizo peritaje al arma, que es 9 milímetros; se encontró que está funcionando bien y que fue disparada”.

Fuentes cercanas al caso precisaron que “si yo fuera un particular pensaría: si están portando un arma por qué los dejaron libres. Lo cierto es que la gente no sabe cómo se dieron los hechos. Muchas veces la gente especula porque no conoce el sistema ni cómo se dio la situación. No hay falencias por parte de la Policía o la Fiscalía, es un asunto de norma, que nos lleva a todo eso”.

Aunque es probable que ni la Fiscalía ni la Policía hayan desarrollado mal su trabajo, está claro que situaciones como estas generan un desgaste en la operatividad de las instituciones y de la justicia.

Y, por supuesto, los ciudadanos terminan dudando y temiendo, porque, más allá de la manera real en que ocurrieron los hechos, da miedo enterarse que una persona con prisión domiciliaria ahora esté vinculada a disparos y porte de arma y continúe en su casa.