Por: Vladimir Solano Gómez.

Odio manifiesto y desafiante en redes sociales entre derechas e izquierdas. Miembros de instituciones públicas implicados en falsos positivos. Gobernantes que apalancaron sus campañas con la compra de votos o con dineros provenientes de ilicitudes. Discusiones acaloradas e innecesarias por religiones. Pleitos, agresiones y homicidios por intolerancia social. Riñas, golpes y asesinatos por violencia intrafamiliar. Luchas de poder entre grupos al margen de la ley por el control territorial del contrabando y el narcotráfico.

Con realidades como estas, y otras que no alcanzo a mencionar, es apenas lógico que cada vez sean más frecuentes las noticias sobre masacres. Con sinceridad, no es de extrañarños.

Sin embargo, es repudiable nuestra pasividad frente al cambio. No estamos volcados en las calles de los 32 departamentos exigiendo la materialización de políticas públicas que contrarresten lo que está sucediendo. Porque la inversión en armamento y el fortalecimiento de las Fuerzas Armadas habrán aportado en la desmovilización de las AUC, como paramilitares, y el desarme de las FARC, como guerrilla, pero no han puesto punto final al conflicto interno, la violencia generalizada y la delincuencia común.

También es repudiable nuestra pasividad porque no estamos volcados en los 32 departamentos denunciando a los violentos. Claro, en algunos casos hay obvias razones: escasa o nula presencia del Estado para garantizar ese tipo de acciones.

No estamos reflexionando en que la violencia, los gritos y la fanfarronería nos alejan de la transformación sociohumanista. En muchos casos nos estamos reduciendo a quejas acompañadas de selfies, pero estamos lejos de actitudes como escuchar, respetar, valorar y apoyar a quien está intentando sobrevivir en momentos tan difíciles.

Por lo general reducimos la culpabilidad al Estado, que en parte la tiene, pero nos olvidamos de nuestra corresponsabilidad. Una mejor Colombia la construimos sumando voluntades de paz, perdón, reconciliación y más actitudes propositivas. Necesitamos menos carreta y más acciones.